- Te echo de menos – murmuré. - Ya lo sé, Bella. Créeme que lo sé. Es como si te hubieras llevado una mitad de mí contigo - Ven y recupérala entonces – le reté. - Pronto, en cuanto pueda, pero antes me aseguraré de que estás a salvo – su voz se había endurecido. - Te quiero – le recordé. - ¿Me crees si te digo que, a pesar del trago que te estoy haciendo pasar, también te quiero? - Desde luego que sí, claro que te creo. - Me reuniré contigo enseguida. - Te esperaré
-¿Es que realmente no te das cuenta de lo importante que eres para mí? ¿Tienes alguna idea de cuánto te quiero? Me apretó más fuerte contra su pecho duro acomodando mi cabeza bajo su barbilla. Presioné los labios contra su cuello frío como la nieve. - Lo que sí sé es cuánto te quiero yo - repuse - Eso es comparar un árbol con todo un bosque. Puse los ojos en blanco pero él no pudo verme. - Imposible. Me besó la parte superior de la cabeza y suspiró.
Volveré tan pronto que no tendrás tiempo de echarme de menos. Cuida de mi corazón... Lo he dejado contigo. (Edward le deja escrito a Bella una nota para cuando ella despierte)